miércoles, 3 de junio de 2009
La Huesped
Melanie Stryder se niega a desaparecer. La tierra ha sido invadida por criaturas que han tomado el control de las mentes de los humanos en los que se hospedan, dejando los cuerpos intactos, y la mayor parte de la humanidad ha sucumbido. Wanderer, el "alma" invasora que habita el cuerpo de Melanie, se enfrenta al reto de vivir dentro de un humano: las emociones abrumadoras, los recuerdos demasiado intensos, pero hay una sola dificultad que Wanderer no consigue vencer: la anterior propietaria de su cuerpo lucha por retener la posesión de su mente. Melanie inunda la mente de Wanderer con visiones del hombre que ama, Jared, un humano que vive oculto, hasta el punto de que, incapaz de controlar los deseos de su cuerpo, anhela a un hombre al que jamás ha visto. Una serie de circunstancias externas las convierte en aliadas muy a su pesar y parten en busca del hombre que ambas aman a la vez. The Host nos muestra el primer triángulo amoroso que implica a sólo dos cuerpos, en una inolvidable y fascinante novela que atraerá a un gran número de lectores de una de las más cautivadoras escritoras de nuestro tiempo. La Huesped - The Host, Stehenie Meyer, Suma, 762 Pág.
Tratado de un Inútil Rebelde
La novela de Philip Roth, Indignación, es un misil dirigido a las creencias fundamentales del lector, entendidas como aquel suelo firme con el que contamos. De partida, se trata de una obra breve, muy bien escrita y que se lee sin tregua, de punta a cabo. Por cierto, es una novela de tesis, argumentativa y poderosamente argumentativa (no en vano la referencia central es a Por qué no soy cristiano, de Bertrand Russell): la conjetura es que la condición humana es absurda, tragicómicamente absurda, porque depende de una combinación azarosa de elecciones y actitudes triviales y circunstancias sociales e históricas que escapan al control del individuo. En la ecuación entre la persona, de un lado, y sociedad e historia, del otro, nuestra vida pendería de "minucias" en un mundo sin orden ni sentido.Roth divide su obra en dos partes ("Bajo la morfina" y "Salida de abajo") con dos narradores distintos. En la primera parte, el joven Marcus Messner rememora en primera persona su adolescencia en Newark (ciudad natal de Roth), su difícil relación con su paranoico padre (un carnicero kosher), su "huida" a la Universidad de Winesburg, Ohio, su iniciación sexual allí y, principalmente, los conflictos que mantiene con las autoridades de la universidad que, a pesar de declararse laica, mantiene un estricto control sobre la conducta y conciencia de los alumnos, incluida la obligación de asistir a sermones religiosos mensuales. La memoria del narrador se concentra en los años 1950 y 1951, en el campus de Winesburg, y desde ellos irradia a Newark y a Corea donde miles de jóvenes como él mueren en la cruenta guerra. Marcus, según él cree, narra su historia desde el más allá y postula que la muerte no consiste sino en un sordo, inútil y solitario rememorar. Ese relato, sin embargo, se detiene antes de su expulsión de la universidad. Nunca Marcus, desde su limbo, informa de ese hecho, de su posterior reclutamiento ni de sus experiencias en Corea. La voz del narrador no tiene nada de espectral: es luminosa, ordenada, lúcida y selectiva a la hora de recordar. La prosa de Roth, escueta y precisa, asume distintos registros y alcanza cimas con las descripciones de las matanzas rituales en la carnicería kosher, en las escenas de enfrentamiento con el decano de Caudwell o en la violenta pieza de oratoria patriotera del presidente Lentz.En la segunda parte ("Salida de debajo") un narrador en tercera persona, muy omnisciente, informa que, en verdad, como lo prevenía el subtítulo de la primera parte, el relato anterior corresponde a los segundos previos a la muerte del soldado Messner, relato llevado a cabo bajo los efectos de la morfina "que se habían instalado en el depósito de su cerebro como un combustible mnemónico mientras calmaban con éxito el dolor de las heridas de bayoneta". La muerte interrumpe ese recordar. "Aquí cesa la memoria", señala el segundo narrador y, enseguida, es él quien nos cuenta el resto de la historia de Marcus, el destino de los demás personajes, el desarrollo de la guerra de Corea, los cambios que una década después de incorporan al college de Winesburg, es decir, recoge los hilos de la novela y, al final, descarga él su ira, su propia indignación. Hay, por lo tanto, dos indignaciones: la de Marcus y la del "otro narrador". De un lado, está la rebeldía de este joven honesto, recto, esforzado, que recita de modo casi literal las tesis ateas de Bertrand Russell, contra la intromisión de las autoridades universitarias en su libertad de conciencia e intimidad (autoridades que son una prolongación de la figura de su padre). Y, luego, la indignación de ese narrador indeterminado contra el sinsentido y absurdo global de la existencia y de la historia, ante la cual la primera es una minucia, una mera y casi cómica banalidad. Roth sacrifica a su propio héroe y a su gesto de rebeldía, ese "bueno, viejo y desafiante 'fuck you' americano", y lo disuelve en una mecánica azarosa y terrible de casualidades. Podría reprocharse a Roth que en esta segunda parte es, literariamente, también un padre autoritario, que mantiene en el plano del texto el orden, la articulación y el sentido que le niega al mundo.Indignación no es una novela de iniciación o aprendizaje, porque el protagonista no alcanza su madurez: su existencia en el relato, su única existencia desde luego, es tronchada por el propio autor de manera despiadada, ya que así lo exige la tesis por la cual argumenta. Marcus muere víctima de la lección que su padre sin estudios se había empeñado en enseñarle y que Roth hace suya: "la terrible, la incomprensible manera en que las elecciones triviales, fortuitas y casi cómicas obtienen el resultado más desproporcionado": un relato magistralmente narrado de conclusiones desoladoras."Las casas de los moriscos de la época son los pisos pateras de hoy"

Ildefonso Falcones
Ildefonso Falcones presenta 'La mano de Fátima', su segunda novela tras el éxito de su debut editorial · Su intención, dice, es recuperar un pasaje desconocido de la Historia
Patricia Godino
Un bar de tapas del centro de Sevilla con un par de mesas ocupadas y dos camareros en la barra. En una, dos periodistas y un escritor; en la otra un señor con una bolsa de un gran centro comercial. Se acerca, pide disculpas y ruega un autógrafo. Acaba de comprar La mano de Fátima (Grijalbo), el segundo libro de Ildefonso Falcones (Barcelona, 1958), el autor de novela histórica más vendido en castellano con cuatro millones de ejemplares en 40 países, la mitad en España. Podría decirse que de cada cien personas que se cruza a diario por la calle casi cinco leyeron -o compraron- La catedral del mar, el debut editorial que lo ha privado del anonimato, al menos para sus fieles seguidores.
Falcones quita importancia a este encuentro, que tuvo lugar ayer durante la charla con los medios para presentar su regreso editorial, que arranca en 1568 con la guerra de las Alpujarras y el levantamiento de los morisccos. "Pura casualidad", dice. No tiene pinta de ser la impostura del autor que espera el halago. Tampoco parece que el éxito internacional haya cambiado sus hábitos. Sigue trabajando como abogado en su despacho de la Diagonal y libra una batalla perdida, junto a su mujer, para que su amplia prole de varones de 13, 11, 10 y 5 años hereden "algo" de su pasión lectora.
Para el catalán, sin embargo, perderse en los legajos de la historia le resulta uno de los grandes placeres. Casi un bálsamo. "La vida diaria nos ofrece tantas duras noticias que superan a la imaginación -reflexiona- que las épocas pasadas son un refugio de la realidad".
Su condición de superventas no camina pareja a su conocimiento del mundo editorial. Eso dice. "Mi objetivo era contar un episodio poco conocido dentro de la Historia española", un pasaje, el de la expulsión de los moriscos que, confiesa, no estudió en el colegio en el que sí le hicieron aprender, por ejemplo. la expulsión de los judíos.
Tres años de estudio con más de 200 referencias bibliográficas y una escritura apasionada, un relato de amor y aventuras y un deliberado rigor histórico han dado como resultado un prolijo volumen (960 páginas) con el que rinde su "modesto homenaje a aquellos que lucharon por transmitir una cultura". Además, Falcones aborda en La mano de Fátima otro de sus intereses: el caballo. "Soy aficionado a la hípica y me apetecía contar la creación del caballo español en Córdoba [donde está ambientada la novela], un caballo cortesano que se encargó para el lucimiento de la nobleza", explica.
La publicación del libro -el segundo más vendido después del fin de la saga de Stieg Larsson- coincide con el cuarto centenario de la expulsión de los moriscos y la reapertura del debate sobre la convivencia de las Tres Culturas. Fue Obama el que señaló la coexistencia pacífica en Córdoba de los cristianos con el Islam en tiempos de la Inquisición. Perdonado el desliz histórico, el autor avisa al presidente estadounidense: "En este libro encontrará la época mala de la convivencia, la época del fanatismo cristiano" que está "superado". Sin embargo, en la España del siglo XXI que "admite la multiculturalidad" hay retazos del pasado. "Los pisos pateras de hoy son las casas de los moriscos deportados de Granada a Córdoba. Entonces, vivían 14 ó 16 familias hacinadas en las casas de los nobles; se les explotaba en el trabajo y se les pagaba menos que a los cristianos". Pero no debemos confundir, advierte: "Hoy cuando hablamos de musulmanes los relacionamos con la inmigración; los moriscos eran españoles, amaban la tierra en la que vivían y sus familias eran de aquí".
Fuente: Diariodesevilla.es
Ildefonso Falcones presenta 'La mano de Fátima', su segunda novela tras el éxito de su debut editorial · Su intención, dice, es recuperar un pasaje desconocido de la Historia
Patricia Godino
Un bar de tapas del centro de Sevilla con un par de mesas ocupadas y dos camareros en la barra. En una, dos periodistas y un escritor; en la otra un señor con una bolsa de un gran centro comercial. Se acerca, pide disculpas y ruega un autógrafo. Acaba de comprar La mano de Fátima (Grijalbo), el segundo libro de Ildefonso Falcones (Barcelona, 1958), el autor de novela histórica más vendido en castellano con cuatro millones de ejemplares en 40 países, la mitad en España. Podría decirse que de cada cien personas que se cruza a diario por la calle casi cinco leyeron -o compraron- La catedral del mar, el debut editorial que lo ha privado del anonimato, al menos para sus fieles seguidores.
Falcones quita importancia a este encuentro, que tuvo lugar ayer durante la charla con los medios para presentar su regreso editorial, que arranca en 1568 con la guerra de las Alpujarras y el levantamiento de los morisccos. "Pura casualidad", dice. No tiene pinta de ser la impostura del autor que espera el halago. Tampoco parece que el éxito internacional haya cambiado sus hábitos. Sigue trabajando como abogado en su despacho de la Diagonal y libra una batalla perdida, junto a su mujer, para que su amplia prole de varones de 13, 11, 10 y 5 años hereden "algo" de su pasión lectora.
Para el catalán, sin embargo, perderse en los legajos de la historia le resulta uno de los grandes placeres. Casi un bálsamo. "La vida diaria nos ofrece tantas duras noticias que superan a la imaginación -reflexiona- que las épocas pasadas son un refugio de la realidad".
Su condición de superventas no camina pareja a su conocimiento del mundo editorial. Eso dice. "Mi objetivo era contar un episodio poco conocido dentro de la Historia española", un pasaje, el de la expulsión de los moriscos que, confiesa, no estudió en el colegio en el que sí le hicieron aprender, por ejemplo. la expulsión de los judíos.
Tres años de estudio con más de 200 referencias bibliográficas y una escritura apasionada, un relato de amor y aventuras y un deliberado rigor histórico han dado como resultado un prolijo volumen (960 páginas) con el que rinde su "modesto homenaje a aquellos que lucharon por transmitir una cultura". Además, Falcones aborda en La mano de Fátima otro de sus intereses: el caballo. "Soy aficionado a la hípica y me apetecía contar la creación del caballo español en Córdoba [donde está ambientada la novela], un caballo cortesano que se encargó para el lucimiento de la nobleza", explica.
La publicación del libro -el segundo más vendido después del fin de la saga de Stieg Larsson- coincide con el cuarto centenario de la expulsión de los moriscos y la reapertura del debate sobre la convivencia de las Tres Culturas. Fue Obama el que señaló la coexistencia pacífica en Córdoba de los cristianos con el Islam en tiempos de la Inquisición. Perdonado el desliz histórico, el autor avisa al presidente estadounidense: "En este libro encontrará la época mala de la convivencia, la época del fanatismo cristiano" que está "superado". Sin embargo, en la España del siglo XXI que "admite la multiculturalidad" hay retazos del pasado. "Los pisos pateras de hoy son las casas de los moriscos deportados de Granada a Córdoba. Entonces, vivían 14 ó 16 familias hacinadas en las casas de los nobles; se les explotaba en el trabajo y se les pagaba menos que a los cristianos". Pero no debemos confundir, advierte: "Hoy cuando hablamos de musulmanes los relacionamos con la inmigración; los moriscos eran españoles, amaban la tierra en la que vivían y sus familias eran de aquí".
Fuente: Diariodesevilla.es
Editores analizan futuro del libro digital en Feria de Madrid
Representantes de casas editoriales y de los escritores se manifestaron dispuestos a avanzar en la materia, pero respetando los derechos de autor.Las perspectivas que abre el libro digital y las incógnitas que plantea fueron debatidas hoy en la Feria del Libro de Madrid por expertos del mundo editorial.La primera de las tres jornadas programadas sobre este tema dejó patente las numerosas incógnitas que aún hay en todo lo relacionado con la edición digital y el libro electrónico.La subdirectora general de Promoción del Libro, Mónica Fernández, del Ministerio de Cultura de España, sostuvo que la edición digital "está cambiando la forma de escribir, de editar y de leer", y que el sector editorial tiene ante sí "retos y no amenazas".Para el director de la Federación del Gremio de Editores de España, Antonio María Ávila , el mundo del libro "no está de espaldas a ninguna realidad tecnológica". Para demostrarlo, señaló que el 10,5 por ciento de la facturación de la industria editorial se hace en formato distinto al papel, y que casi 200 empresas de las pertenecientes a la Federación son "on line".Reclamó una ley de Propiedad Intelectual "de nueva planta" en España, ya que en Estados Unidos se ha incluido a ese país en una lista en la que figuran los que no respetan ese tipo de normas, junto a naciones como "Albania, Mongolia y Kenia".Francisco Peña, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), subrayó que el conflicto que se vivió en el siglo XV tiene "mucho que ver" con el que está causando ahora el libro digital."La imprenta supuso un gran paso hacia la democratización de la cultura", y, ahora, el libro digital supone también "la llegada de nuevos aires y de nuevas perspectivas", añadió.En el debate estaba prevista la participación de Carmen Balcells, presidenta de la Agencia Literaria que lleva su nombre, agente de autores como Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa, pero "por motivos de salud" no pudo asistir, y fue sustituida por Javier Martín, director gerente de esa misma empresa.Martín se refirió al proyecto "Palabras mayores", que ha puesto en marcha Balcells y que permite leer en formato electrónico la obra de escritores como Camilo José Cela, García Márquez, Julio Cortázar, Alfredo Bryce Echenique, Juan Marsé o Vargas Llosa."Asistimos a un festín como lectores", aseguró la escritora y crítica literaria Care Santos, coordinadora del blog "La tormenta en un vaso", quien destacó las oportunidades que la red representa para los jóvenes autores.
Fuente EFE Madrid
03/06/2009
Editores analizan futuro del libro digital en Feria de Madrid
Representantes de casas editoriales y de los escritores se manifestaron dispuestos a avanzar en la materia, pero respetando los derechos de autor.Las perspectivas que abre el libro digital y las incógnitas que plantea fueron debatidas hoy en la Feria del Libro de Madrid por expertos del mundo editorial.La primera de las tres jornadas programadas sobre este tema dejó patente las numerosas incógnitas que aún hay en todo lo relacionado con la edición digital y el libro electrónico.La subdirectora general de Promoción del Libro, Mónica Fernández, del Ministerio de Cultura de España, sostuvo que la edición digital "está cambiando la forma de escribir, de editar y de leer", y que el sector editorial tiene ante sí "retos y no amenazas".Para el director de la Federación del Gremio de Editores de España, Antonio María Ávila , el mundo del libro "no está de espaldas a ninguna realidad tecnológica". Para demostrarlo, señaló que el 10,5 por ciento de la facturación de la industria editorial se hace en formato distinto al papel, y que casi 200 empresas de las pertenecientes a la Federación son "on line".Reclamó una ley de Propiedad Intelectual "de nueva planta" en España, ya que en Estados Unidos se ha incluido a ese país en una lista en la que figuran los que no respetan ese tipo de normas, junto a naciones como "Albania, Mongolia y Kenia".Francisco Peña, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), subrayó que el conflicto que se vivió en el siglo XV tiene "mucho que ver" con el que está causando ahora el libro digital."La imprenta supuso un gran paso hacia la democratización de la cultura", y, ahora, el libro digital supone también "la llegada de nuevos aires y de nuevas perspectivas", añadió.En el debate estaba prevista la participación de Carmen Balcells, presidenta de la Agencia Literaria que lleva su nombre, agente de autores como Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa, pero "por motivos de salud" no pudo asistir, y fue sustituida por Javier Martín, director gerente de esa misma empresa.Martín se refirió al proyecto "Palabras mayores", que ha puesto en marcha Balcells y que permite leer en formato electrónico la obra de escritores como Camilo José Cela, García Márquez, Julio Cortázar, Alfredo Bryce Echenique, Juan Marsé o Vargas Llosa."Asistimos a un festín como lectores", aseguró la escritora y crítica literaria Care Santos, coordinadora del blog "La tormenta en un vaso", quien destacó las oportunidades que la red representa para los jóvenes autores.
Fuente EFE Madrid
03/06/2009
Jonathan Coe sorprende con una intensa novela sobre madres e hijos
Él dice que no, que no ha sido un giro de 180 grados en su obra, que tenía la idea en mente desde hace 20 años. Pero para sus lectores sí lo ha sido. Se habían acostumbrado a su retrato satírico, cruel a veces, lleno de humor corrosivo y de ironía sobre el Reino Unido, desde antes de la era Thatcher hasta finales de los noventa (Menudo reparto, El club de los canallas, El círculo cerrado, por ejemplo). Jonathan Coe (Birmingham, 1961) sorprende ahora con una novela, La lluvia antes de caer (Anagrama), intimista, sin sus antiguos y chispeantes diálogos, un monólogo dramático, una historia -parece una maldición genética- de madres e hijas en las que las madres no quieren a las hijas.l escritor británico deja la sátira política con 'La lluvia antes de caer'. Todo lo que escribo es un intento de comprender el presente", aseguró ayer en conferencia de prensa en Barcelona. Es un punto en común, casi el único. "Mis anteriores novelas eran más largas y más complejas. Pensé en quitar en vez de añadir. Decidí contar la historia de madres e hijas y prescindir de los padres e hijos".
Lo que cuenta es así: Rosamund, de 73 años, muere (o se suicida). Lega sus bienes a tercios entre dos sobrinos nietos, Gill y David, e Imogen, prácticamente desconocida para el resto. Deja también cuatro cintas grabadas para que su sobrina se las entregue a Imogen, con el encargo de que si no la localiza, las escuche ella. "Desde mediados los años ochenta tenía una idea sobre tres imágenes. Una niña rubia y ciega, una misteriosa casa en el campo y una canción, Baileros (de Cantos de Auvernia, interpretados por Victoria de los Ángeles), pero tenía 25 o 26 años, sin madurez suficiente, para juntarlas. Y me fui en dirección opuesta, la sátira política y el humor. En 2005 regresé a esa idea, por lo que no es un cambio sino un retorno".
En las casetes, dictados poco antes de morir, Rosamund, cuenta a Imogen sus orígenes y su propia historia. Para hacerlos, elige 20 imágenes, casi todas fotografías pero también alguna postal, desde la II Guerra Mundial hasta los noventa. Es lo que atrapa de la novela y que obliga a leerla sin parar para llegar al final y luego volver a algunas de sus páginas. Describe las fotografías a una niña ciega, a la que no ve desde hace 20 años, se supone que ahora es ya una mujer. La descripción de paisajes se combina con la narración, del pasado al presente y al revés. "No fue difícil elegir las fotografías, muchas pertenecen a mi propia infancia. Me di cuenta al enseñar antiguos álbumes a mis hijas, no sólo les interesaba las imágines también la historia de las personas que en ellas aparecían".
El tema principal de la novela es una contradicción. Imogen, que sufre malos tratos a los tres años que la dejan ciega, no debía haber nacido. Todo lo que llevaba a ella había sido un error. "Rosemund se da cuenta de que es una ser humano. Intento con este libro entender esta paradoja".
¿Volverá Coe a sus novelas políticas que tanto han gustado? "Estoy en medio de la escritura de la siguiente. Es difícil de decir. Habrá humor y muchos hombres, en realidad, sólo hombres. Este es el desafío: integrar los elementos de mis anteriores novelas con ésta".
Lo que cuenta es así: Rosamund, de 73 años, muere (o se suicida). Lega sus bienes a tercios entre dos sobrinos nietos, Gill y David, e Imogen, prácticamente desconocida para el resto. Deja también cuatro cintas grabadas para que su sobrina se las entregue a Imogen, con el encargo de que si no la localiza, las escuche ella. "Desde mediados los años ochenta tenía una idea sobre tres imágenes. Una niña rubia y ciega, una misteriosa casa en el campo y una canción, Baileros (de Cantos de Auvernia, interpretados por Victoria de los Ángeles), pero tenía 25 o 26 años, sin madurez suficiente, para juntarlas. Y me fui en dirección opuesta, la sátira política y el humor. En 2005 regresé a esa idea, por lo que no es un cambio sino un retorno".
En las casetes, dictados poco antes de morir, Rosamund, cuenta a Imogen sus orígenes y su propia historia. Para hacerlos, elige 20 imágenes, casi todas fotografías pero también alguna postal, desde la II Guerra Mundial hasta los noventa. Es lo que atrapa de la novela y que obliga a leerla sin parar para llegar al final y luego volver a algunas de sus páginas. Describe las fotografías a una niña ciega, a la que no ve desde hace 20 años, se supone que ahora es ya una mujer. La descripción de paisajes se combina con la narración, del pasado al presente y al revés. "No fue difícil elegir las fotografías, muchas pertenecen a mi propia infancia. Me di cuenta al enseñar antiguos álbumes a mis hijas, no sólo les interesaba las imágines también la historia de las personas que en ellas aparecían".
El tema principal de la novela es una contradicción. Imogen, que sufre malos tratos a los tres años que la dejan ciega, no debía haber nacido. Todo lo que llevaba a ella había sido un error. "Rosemund se da cuenta de que es una ser humano. Intento con este libro entender esta paradoja".
¿Volverá Coe a sus novelas políticas que tanto han gustado? "Estoy en medio de la escritura de la siguiente. Es difícil de decir. Habrá humor y muchos hombres, en realidad, sólo hombres. Este es el desafío: integrar los elementos de mis anteriores novelas con ésta".
Fuente: Rosa Mora - Barcelona - 03/06/2009
Nuevos estudios confirman que Carlomagno construyó la catedral de Aquisgrán hace 1.200 años
El edificio no fue iniciado por su padre, Pipino el Breve, como se creía hasta ahora . La catedral de Aquisgrán, al oeste de Alemania, fue construida hace 1.200 años por orden del emperador y rey franco Carlomagno (742-814), según certifican los últimos estudios científicos realizados en el histórico edificio. Los análisis de las vigas de roble en los cimientos y la cúpula del edificio han permitido confirmar con total seguridad que la catedral se construyó hace doce siglos durante el reinado de Carlomagno, anunció hoy Helmut Maintz, maestro arquitecto catedralicio.
Tras afirmar que "resulta maravilloso tener ahora absoluta seguridad" sobre la datación de la seo de Aquisgrán, Maintz comentó que esta comenzó a construirse como muy pronto en el año 793 y que las obras acabaron como muy tarde en el año 813. Las fechas ahora confirmadas coinciden con las estancias de Carlomagno en la ciudad, añadió el experto, quien comentó que no existen documentos escritos de la época y que la restauración del interior de la catedral ha ofrecido la oportunidad de realizar los análisis necesarios para avalar la datación.
De esa manera se ha podido descubrir que bajo los cimientos del pilar séptimo al noreste del edificio religioso se empotraron en la tierra un centenar de pilares de roble para dar firmeza a un terreno que entonces era pantanoso. Durante los trabajos de restauración se extrajeron dos de los pilares de roble, que, sometidos a un análisis dendrológico, han confirmado que esos maderos fueron talados como muy pronto en el año 793.
Los expertos tomaron una segunda prueba de madera de la cúpula de la catedral y, mediante el mismo sistema de análisis, certificaron que las vigas fueron taladas como muy tarde en el año 813. "Ahora sabemos que la construcción de la catedral no fue iniciada por su padre, Pipino el Breve", señaló Maintz, quien comentó que Carlomagno planeó larga y minuciosamente el edificio que aún guarda su trono y en el que reposan sus restos.
De esa manera se ha podido descubrir que bajo los cimientos del pilar séptimo al noreste del edificio religioso se empotraron en la tierra un centenar de pilares de roble para dar firmeza a un terreno que entonces era pantanoso. Durante los trabajos de restauración se extrajeron dos de los pilares de roble, que, sometidos a un análisis dendrológico, han confirmado que esos maderos fueron talados como muy pronto en el año 793.
Los expertos tomaron una segunda prueba de madera de la cúpula de la catedral y, mediante el mismo sistema de análisis, certificaron que las vigas fueron taladas como muy tarde en el año 813. "Ahora sabemos que la construcción de la catedral no fue iniciada por su padre, Pipino el Breve", señaló Maintz, quien comentó que Carlomagno planeó larga y minuciosamente el edificio que aún guarda su trono y en el que reposan sus restos.
Fuente: EFE Berlín
03/06/2009